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Capacidad del cuerpo de Autocurarse-Autosanarse

autocuracionEl cuerpo humano tiene capacidad de auto-curación que también se produce en condiciones patológicas. Científicamente se define como la curación espontánea, este fenómeno parece ser que el sustrato anatómico – el sistema hipotálamo-hipófisis-inmune fisiológica. Parece que es responsable, en determinadas circunstancias, de producción de hormonas y moléculas que favorecen la auto-sanación.

El entorno que favorece la circulación de moléculas como las citocinas, serotonina, dopamina, son activadas por el sistema límbico y fortalecido por un estado mental creativo, a partir de una alta autoestima, la oración y la eliminación de los excesos alimentarios, el abuso de sustancias nocivas para el cuerpo, etc, etc…

El cerebro es capaz de crear todas las condiciones necesarias para detectar, abordar ¿y resolver las dolencias corporales? ¿incluso las más graves? Parece que sí, y parece que este fenómeno puede ser activado por mecanismos inmunológicos y secreciones adecuados. En Occidente, con su pensamiento, atribuyen algunas curaciones extraordinarias e inexplicables por la ciencia, a los factores milagrosos. Definido como la recuperación espontánea, en realidad es un fenómeno que empieza a obtener respuestas de la PNEI y que, básicamente, parece activar algunas sustancias químicas, neurotransmisores.

PNEI significa Psiconeuroendocrinoimmunology, una disciplina que estudia las interrelaciones entre la psique, inmunológico, endocrino y nervioso, así como la forma en que se influyen entre sí. Gracias a PNEI, a su naturaleza científica, han caído muchas teorías que tienden a la fragmentación del ser humano y que han encontrado un lugar, la consideración y protección por parte de la medicina convencional.

La liberación de neurotransmisores se produce de forma continua y se ve influida por muchos factores: Nuestro estado mental en el primer lugar, la tendencia a ser positivos incluso en condiciones críticas, el estilo de vida y la experiencia emocional.

Un informe de un estudio realizado en la Escuela de Medicina de Harvard en Boston, publicado en 2002, según el cual la oración y, en particular, el rezo del rosario y también un mantra repetido, tendría la capacidad de regular la presión arterial y el ritmo cardíaco.

De hecho, hay pruebas de que estas prácticas tienden a bajar el tono del sistema nervioso simpático en favor de una activación del parasimpático, la preparación de la liberación de hormonas tales como la serotonina (la hormona de sentirse bien), la dopamina, endorfinas y citocinas.

Las sustancias neurotrasmisoras como lecitoquina y la serotonina que activan las defensas inmunes del cuerpo, son esenciales. Junto con las oraciones o mantras, la producción de estas moléculas se incrementa la capacidad reactiva de que nuestro cuerpo es capaz de poner en práctica, así como la creatividad, el amor, el deporte, el sexo y la práctica de un arte.

Proceso que da lugar al órgano más noble y desconocido del cuerpo humano, el cerebro, y es entonces de ahí que viene nuestra capacidad para no enfermarnos.  Es el estilo de vida mal empleada por nosotros en el oeste y la dirección equivocada que se empuja nuestra vida, lejos del interior, de la escucha de las necesidades básicas en favor de una existencia que es un eufemismo para decir la superficie.

Es entonces natural considerar el síntoma físico como el enemigo que deba ser derrotado y que en el cuerpo se manifiesta como un instrumento mecánico tonto que debe ser reparado lo antes posible, un vehículo para la ineficiencia y ralentizar el ritmo de la vida cotidiana. !Cuánta ceguera! Baste decir que, en presencia de síntomas como fiebre o el resfriado común, éstas se cortan inmediatamente, tomando el primer medicamento a la mano y, además, a través de la “auto-medicación”.

El potencial para la auto-sanación, parece ocurrir especialmente a través de la mediación del eje hipotálamo-hipófisis – el sistema inmunológico.

Georg Groddeck, médico y psicoanalista, padre de psicosomática moderna, a principios de los 900 describe la capacidad del cuerpo humano para repararse a sí mismo debido a una enfermedad. Groddeck creía que el problema que hay que resolver con el fin de derrotar a la enfermedad se encontraban en la parte racional del cerebro, el cual tuvo que ser cambiado de tamaño para permitir que la energía vital (ES) pudiera emerger y sanar .

Groddeck, señala que la auto-sanación es posible a través de la escala de la IO en favor de ES, o energía vital que está presente en cada uno de nosotros para trabajar juntos y eso hace que el cuerpo reconstruya todas las células,  la renovación continua, defendernos de los ataques y nos sana.

Este principio, muy por delante de su tiempo, es una forma temprana de la lectura “científica”, que también ofrece una visión unificada o como diríamos hoy, el hombre integral. La Identificación, definida como la fuerza omnipotente, por lo tanto, se ve obstaculizada por la IO. La IO es el hijo de una superficie de la cultura dominante, la educación ciega ante la diversidad.

El “yo” se ve reforzado por clichés, de la rutina diaria y por todas aquellas condiciones que nos empujan hacia direcciones no naturales, lo que conducirá tarde o temprano a la enfermedad.

Cada enfermedad es no sólo una prueba de su propia parcela de la vida, pero es un fuerte atractivo de nuestra inteligencia interior que  restablece la homeostasis y, por lo tanto la salud.

A menudo, el dolor es en sí mismo es la solución: Sería suficiente para poner en primer plano las señales que su cuerpo envía hacia fuera, escuchar sus sentimientos y ser más conscientes.

Muchas señales se ignoran o incluso son suprimidas, pero estos son signos de una queja de la falta de armonía que va mucho más allá del propio organismo. El PNEI demuestra científicamente lo que Groddeck teorizó. La psique con sus procesos, pensamientos, conciencia, emociones coexisten elementos en cada proceso los sistemas nervioso, endocrino e inmunológico.

Todo, por lo tanto, viene de la mente, y sobre todo en área límbica, el asiento de las emociones y los comportamientos instintivos. Dentro de los aferentes límbicos están constantemente viniendo de todos los órganos.

David Servan – Schereiber de la Universidad de Pittsburgh, Pennsylvania, afirma que el “cerebro emocional” tiene dos mecanismos naturales de auto-reparación.

Es la capacidad innata para encontrar el equilibrio y el bienestar … comparable a la curación de una herida. Además, el área límbica es el control de las funciones vitales, como la respiración, latidos del corazón, la libido, el sueño, la presión sanguínea, la secreción de la hormona y la respuesta inmune.

El principal obstáculo para nuestro proceso sanador interno es el cerebro racional. El IO, es decir, creencias, patrones de pensamiento y el intelectualismo, la forma mental , el tipo de pensamiento, los falsos objetivos y / o proyectos que nos imponemos, las creencias y la forma de actuar en la vida real nos guíe a lo global rígido, ligado a las contingencias cotidianas.

Esto promueve un desajuste entre los dos cerebros, creando un estado de caos y falta de armonía de la bioquímica del cuerpo. Un IO que es incapaz de aceptar los sentimientos y las necesidades reales. El predominio límbico del cerebro racional crea las condiciones para el establecimiento de una estructura de neuroquímicos típica de ataques de ansiedad o pánico.

Cuántas depresiones, ataques de pánico o estados de ansiedad podrían resolverse si tan sólo le ofrecieramos al paciente una orientación a la escucha de sus necesidades propias. Estas manifestaciones psicosomáticas comunes, son apoyadas por un sistema nervioso hiperactivo, en particular la sección del simpático. No sólo los ataques de ansiedad y pánico. El estrés se convierte en una fuente de auto-control, producido en las moléculas que debilitan nuestro sistema de salud.

El cortisol (hormona del estrés), la epinefrina y los radicales libres cuando se produce en exceso y durante mucho tiempo, son las moléculas responsables del debilitamiento del sistema inmunológico, cardiovascular y gastrointestinal. Causan entre otras cosas, una reducción de las células blancas de la sangre y también el aumento de la presión arterial y el ritmo cardíaco, llevandole a las personas un mayor riesgo de golpear con enfermedades frecuentes (viral, bacteriana) y elevar los factores de riesgo de accidente cerebrovascular o infarto de miocardio.

Es posible alejarse de estos peligros, a través de la “reprogramación” de la actividad mental: Estar en sintonía con sus necesidades y luego con uno mismo, tener la libertad de expresar sus emociones, reír, meditar, vivir una sexualidad plena, cultivar intereses y pasiones , ser creativo, disfrutar de sus deportes favoritos promover la salud, promover el crecimiento de la autoestima del humor, la empatía.

Tres condiciones que nuestro cerebro ama y que producen sustancias de la felicidad y la salud: Endorfinas, serotonina, dopamina, citoquinas, linfoquinas.

El investigador Enzo Soresi, autor del “anarquista cerebral” (UTET) propone la tesis del “choque carismático.” Con ese argumento, Soresi teoriza sobre las remisiones espontáneas que en algunos individuos han dado lugar a enfermedades muy grave y disfunción.

Definimos lo que es el choque carismático, según el autor, es “un profundo cambio en el estado mental de la persona cuando se encuentra con una persona muy carismática”. En el interior de su libro se reporta un caso de un agricultor que afectado por un melanoma, se cura después de una reunión con Madre Teresa de Calcuta. No hay duda de que todas las personas tenemos este recurso interno para encontrar un testimonio como este, como en tantas otras curaciones inexplicables.

El efecto placebo en el paciente se debe a una modificación de la bioquímica del cerebro, generada por la confianza en el fármaco. No hay una clara evidencia científica sobre el efecto placebo, pero el ejemplo más significativo está dado por la comparación de la actividad analgésica producida por la morfina con la producida por el agua, suministrados a  pacientes inconscientes del intercambio. Los datos nos dicen que la resolución del dolor en la muestra placebo es del 60%.

Mientras que la medicina etiqueta el efecto placebo como un proceso de auto-sugestión, la esperanza es poder profundizar, para saber en la parte inferior de esta prometedora área de investigación y revelar los secretos íntimos y maravillosos en sí mismos.

Fuente: neuroscienze.net

EL CUERPO SE REGENERA COMPLETAMENTE EN UN AÑO

El cuerpo humano posee una estructura que está en continua regeneración y en un estado de flujo constante debido a que las células viejas se descartan y se reemplazan por células nuevas creando así tejidos nuevos.

Cada tejido posee su tiempo de renovación dependiendo, en parte, del trabajo que soporten las células, como por ejemplo, las células de que recubren el estómago solo duran 3 días, mientras otras células pueden durar años.

En el transcurso de un año se regeneran el 95% de las células del cuerpo, y el estilo de vida y alimentación que llevemos puede influir positivamente o negativamente en la construcción de nuestro cuerpo, a mejor o incluso a peor, dependiendo de cómo tratemos a nuestro cuerpo.

Teniendo en cuenta que somos lo que comemos y que casi todas las células del cuerpo mueren y se sustituyen por células nuevas, a partir de la alimentación podemos ayudar a construir un cuerpo mejor y más sano.

La alimentación es vital para el organismo ya que se a través de ella se le proporciona al cuerpo los nutrientes necesarios, por lo que el tipo de alimentación es un factor importante para apoyar a nuestro organismo.

Una alimentación basada en comida rápida, azúcares y alimentos procesados no aporta los nutrientes que el cuerpo necesita y por tanto su cuerpo se construirá en base a esa alimentación pobre, sin embargo podemos ayudar a construir un cuerpo mejor mediante el seguimiento de una dieta llena de frutas y verduras frescas, semillas, legumbres y frutos secos que verdaderamente nutren el cuerpo.

El consumo de frutas y verduras frescas ayuda a mejorar la regeneración celular y aporta al organismo toda una serie de vitaminas, minerales y antioxidantes beneficiosos que ayudan a mantener una vida más sana y a vivir más tiempo.

TIEMPO ESTIMADO DE RENOVACIÓN DE CADA TEJIDO DEL CUERPO

El cerebro – 1 año.
Durante mucho tiempo se pensaba que las células del cerebro no se regeneraban o nacían nuevas neuronas después de las primeras etapas del desarrollo cognitivo, sin embargo se ha documentado que en tres áreas de la corteza cerebral, a través del proceso de neurogénesis, se crean nuevas células nerviosas también en la edad adulta.

La neurogénesis adulta ayuda a prevenir ciertas enfermedades degenerativas y es posible estimular las células o favorecer la generación de nuevas células cerebrales mediante el ejercicio o la dieta entre otras acciones sencillas.

El hígado – 6 semanas.
El hígado es el órgano que posee la mayor tasa de regeneración, de hecho si se extirpa un trozo de hígado, éste volverá a crecer de nuevo de forma rápida hasta completar su tamaño normal.

El hígado puede regenerarse completamente en 6 semanas, sin embargo debido a la cantidad de toxinas que procesa este órgano, si no se regenera cada 6 semanas puede no mantenerse sano.

ADN – 2 meses.
El ADN, que continuamente se ve afectado por los radicales libres, tiene la capacidad de repararse a sí mismo en poco más de dos meses.

Seguir una dieta que se incluya una amplia variedad de alimentos ricos en antioxidantes así como alimentos crudos ricos en enzimas y hierbas como la uña de gato ayudan a mejorar la recuperación del ADN.

Revestimiento del estómago – 5 días.
Tan solo se tardan 5 días en curar el revestimiento epitelial de las células del estómago, lo cual sorprende dado el duro trabajo que realiza el estómago descomponiendo los alimentos.

La piel – 1 mes.
La piel es una de las zonas del cuerpo que más exposición sufre y que más se regenera. La epidermis, la capa superficial de la piel, se regenera cada 2 o 4 semanas.

La capacidad que tiene la piel para curarse, incluso aun habiendo sufrido daños mayores, se produce debido a las células madre que están presentes en la dermis de la piel, así como las células en el estrato basal de la epidermis, las cuales ayudan a generar nuevo tejido.

La sangre – 4 meses
Los glóbulos rojos viven durante unos 4 meses, mientras que las células blancas de la sangre viven un promedio de más de un año.

El cuerpo está constantemente creando sangre nueva y especialmente las mujeres que menstrúan una vez al mes, o aquellos que han sufrido lesiones o donan sangre.

A medida que los glóbulos rojos viajan a través del sistema circulatorio, envejecen y se dañan descartándose hasta el hígado donde son despojados de hierro que se utilizará para producir glóbulos rojos sanos, antes de que los glóbulos rojos viejos se destruyan en el bazo.

Los huesos – 3 meses.
El cuerpo es capaz de reconstruir nuevas células óseas en tan solo 3 meses, aunque se cree que se remplazan cada 10 años más o menos en la edad adulta.

Los huesos están en constante cambio, las células llamadas osteoclastos degradan el hueso viejo por lo que los osteoblastos pueden reemplazar con nuevo tejido óseo (remodelación ósea). Esta remodelación ósea constante reemplaza el tejido viejo del hueso con nuevo tejido en el transcurso de 3 meses.

Los pulmones – 2 o 3 semanas.
Las células pulmonares se renuevan constantemente a sí mismas debido a que los pulmones están constantemente filtrando la contaminación, los productos químicos, y otras sustancias que permanece en el aire, por lo que se requiere una velocidad rápida de rotación celular.

Los alvéolos de los pulmones, donde se lleva a cabo el intercambio de oxígeno y gases, tienen un estado de regeneración constante que tarda aproximadamente un año, sin embargo las células de la superficie del pulmón se renuevan cada 2 o 3 semanas.

Algunos tipos de células duran desde el nacimiento hasta la muerte sin renovarse, pero como se ha explicado son muchas las células que continuamente se regeneran.

Fuente: Ignisnatura.net

 

EL CUERPO HUMANO SOLO TIENE 10 AÑOS DE EDAD

Los científicos datan que las células están en constante renovación, de los diferentes tejidos del organismo.

Los glóbulos rojos sólo viven unos 120 días, las células que recubren el estómago y las de la epidermis un par de semanas. Cada tejido tiene su tiempo de renovación y un científico sueco ha ideado una técnica para datar las células del organismo humano. Sólo las neuronas de la corteza cerebral, y pocas más, parece que duran hasta la muerte.

Tenga uno la edad que tenga, su cuerpo es muchos años más joven. De hecho, aunque se haya entrado en la mediana edad, puede que la mayoría de la gente tengan 10 años o menos.

Esta alentadora verdad, que emana del hecho de que muchos de los tejidos corporales están sometidos a una constante renovación, se ha visto subrayada por un nuevo método para calcular la edad de las células humanas.

Su inventor, Jonas Frisen, cree que la edad media de todas las células de un cuerpo adulto puede ser de sólo unos 7 o 10 años. Pero Frisen, biólogo de células madre del Instituto Karolinska de Estocolmo, también ha descubierto un hecho que explica por qué la gente se comporta según su edad natural y no la de la edad física de sus células: Algunos tipos de células duran desde el nacimiento hasta la muerte sin renovarse, y esta minoría especial incluye alguna o todas las células de la corteza cerebral.

Fue una disputa sobre si la corteza fabrica nuevas células la que llevó a Frisen a buscar una nueva forma de averiguar la edad real de las células humanas. Las técnicas existentes dependen del etiquetaje del ADN con componentes químicos, pero no son, ni mucho menos, perfectas.

Al preguntarse si podría existir ya alguna etiqueta natural, Frisen recordó que las armas nucleares probadas al aire libre hasta 1963 habían inyectado un pulso de carbono 14 radiactivo a la atmósfera.

El carbono 14, que respiran las plantas y comen los animales y las personas en todo el mundo, se incorpora al ADN de las células cada vez que éstas se dividen, y el ADN se duplica.

La mayoría de las moléculas de una célula se reemplazan constantemente, pero el ADN no. Todo el carbono 14 del ADN de una célula se adquiere en la fecha de nacimiento de la célula, el día en que su célula madre se dividió.

De ahí que pueda utilizarse el alcance del enriquecimiento del carbono 14 para averiguar la edad de la célula, conjetura Frisen. En la práctica, el método debe aplicarse con tejidos, no con células individuales, ya que no penetra suficiente carbono 14 en una única célula como para indicar su edad.

Entonces Frisen ideó una escala para convertir el enriquecimiento del carbono 14 en fechas del calendario calculando el carbono 14 incorporado en anillos de troncos de pinos suecos. Después de validar el método mediante diversas pruebas, él y sus colegas han presentado en la revista Cell los resultados de sus primeros ensayos con unos cuantos tejidos corporales.

Las células de los músculos de las costillas, tomadas en personas cercanas a los 40 años, presentan un promedio de edad de 15,1 años. Las células epiteliales que recubren la superficie del intestino tienen una vida difícil y se sabe por otros métodos que sólo duran cinco días. Frisen ha descubierto que, si se obvian estas células superficiales, el promedio de edad de las que pertenecen al cuerpo principal del intestino es de 15,9 años. El equipo de Karolinska pasó luego al cerebro, cuya renovación celular ha sido motivo de mucha discrepancia.

En general, la idea que prevalece es que el cerebro no genera nuevas neuronas una vez que su estructura se ha completado, excepto en dos regiones concretas: el bulbo olfativo, que media el sentido del olfato, y el hipocampo, donde se depositan los recuerdos iniciales de rostros y lugares.Este consenso fue cuestionado hace algunos años por Elizabeth Gould (Universidad de Princeton), que dijo haber hallado nuevas neuronas en la corteza cerebral; además sugirió la idea de que los recuerdos diarios podrían quedar registrados en las neuronas creadas ese día.

El método de Frisen permitirá fechar todas las regiones del cerebro para ver si se genera alguna neurona nueva. Hasta el momento, sólo ha probado hacerlo con las células de la corteza visual y considera que tienen exactamente la misma edad que las individuales, lo cual demuestra que no se producen neuronas nuevas después del nacimiento en esta región de la corteza cerebral, o al menos no en cifras significativas.

Las células del cerebelo son algo más jóvenes que las de la corteza, lo que concuerda con la idea de que el cerebelo sigue desarrollándose tras el nacimiento. Otro aspecto discutido es si el corazón fabrica nuevas células musculares después del nacimiento. La idea convencional de que no lo hace ha sido cuestionada por Piero Anversa (New York Medical College de Valhalla). Frisen ha descubierto que todo el corazón produce células nuevas, pero todavía no ha calculado su índice de renovación.

Si el cuerpo renueva sus tejidos, ¿por qué no continúa para siempre la regeneración? Algunos expertos consideran que la causa principal es que el ADN acumula mutaciones y su información se degrada de forma paulatina. Otros culpan al ADN de las mitocondrias, que carecen de los mecanismos de reparación de que disponen los cromosomas. Una tercera teoría es que las células madre -fuente de nuevas células en todos los tejidos- acaban debilitándose con la edad.

“La idea de que las propias células madre envejecen y son menos capaces de generar progenie está ganando cada vez más adeptos”, dice Frisen. Él quiere ver si el índice de regeneración de un tejido se ralentiza a medida que envejece la persona, lo cual podría señalar a las células madre como el equivalente al talón de Aquiles, el único impedimento para la inmortalidad.

CADA TEJIDO TIENE SU TIEMPO DE RENOVACIÓN

Aunque uno vea su cuerpo como una estructura bastante permanente, gran parte de él se encuentra en estado de flujo constante, ya que se descartan las células viejas y se generan otras nuevas que las reemplazan.

Cada tipo de tejido tiene su propio tiempo de renovación, dependiendo en parte del volumen de trabajo que soporten las células que lo forman. Las células que recubren el estómago sólo duran tres días. Los glóbulos rojos, magullados y maltrechos tras un viaje de casi 1.600 kilómetros a través del laberinto del sistema circulatorio del cuerpo, sólo viven una media de unos 120 días antes de ser enviados a su cementerio en el bazo.

La epidermis, o capa superficial de la piel, se recicla más o menos cada dos semanas. “Es el envoltorio transparente del cuerpo y se puede ver dañado fácilmente por los arañazos, los solventes, el uso y los desgarros”, aclara Elaine Fuchs, experta en células madre de la piel de la Universidad Rockefeller estadounidense.

En cuanto al hígado, el filtro de todos los tóxicos que pasan por la boca de una persona, su vida en el frente bélico de la química es bastante breve. Un hígado humano adulto tiene un tiempo de renovación de entre 300 y 500 días, afirma Markus Grompe, experto en células madre hepáticas de la Oregon Health & Sciente University (EE UU).

La vida de otros tejidos se mide en años, no en días, pero no son permanentes, ni mucho menos. Incluso los huesos soportan una restauración constante. Se cree que todo el esqueleto humano se renueva aproximadamente cada diez años en los adultos, ya que equipos idénticos de construcción integrados por células que disuelven y reconstruyen los huesos se combinan para remodelarlo.

Prácticamente, las únicas partes del cuerpo que duran toda la vida, según las pruebas actuales, parecen ser las neuronas de la corteza cerebral, las células de la lente interna del ojo y quizá las células musculares del corazón.

Las células de la lente interna se forman en el embrión y luego caen en tal estado de inercia durante el resto de la vida de su propietario que prescinden de su núcleo y de otros órganos celulares.

Fuente: El Pais.com

Los pensamientos curan más que los medicamentos

pensamientosEl científico Bruce Lipton reclama una nueva medicina, la que tenga en cuenta la energía por su capacidad para curar.

Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero esto causa muchos problemas en el cuerpo. Porque esta medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados “efectos secundarios”.

Pero, en realidad, no son secundarios sino directos. No entienden que el efecto de las drogas no solo crea un efecto sino múltiples. Según las estadísticas en EEUU, ¡los fármacos matan allí a más de 300.000 personas cada año! Hay algo que no funciona en la ciencia médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a mucha más gente de la que ayuda.

Todas las células son idénticas, lo único diferente es el entorno. Cuando tomo células sanas y las coloco en un entorno nocivo, la células enferman y mueren. Si un médico las mirara, diría: “¿Qué medicina hay que darles?” ¡Pero no hace falta ninguna medicina! Les cambias el entorno nocivo, las colocas en uno sano y saludable y las células sanan solitas. Los humanos somos una comunidad de 50 trillones de células, por tanto, la célula es el ser viviente y la persona es una comunidad.

Dentro de cada persona hay 50 trillones de células y el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y quien controla a la sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según el sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa.

Por tanto, la medicina culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de las células, pero ese no es el problema, el problema es el entorno. Y si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno.

En un entorno sano, ¿nos curamos automáticamente? ¿Así de fácil? No es tan fácil, porque la mente tiene una amplia capacidad de interpretar. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una química que hará a nuestro cuerpo enferme. La diferencia entre la célula y el ser humano es que este tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee el entorno directamente. Si metes un programa con errores en la mente, entonces la química que genera no está en armonía con la vida. Y esto nos sirve para entender cómo funciona un placebo. Cambiamos nuestra creencia y pensamos que esto nos va a sanar, tomamos una píldora porque creemos que nos va a traer salud, y nos mejora, nos sana, ¡pero la píldora podría ser de azúcar!, en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo.

¿Somos conscientes de que hay más de una manera de hacer energía sin tener que depender del petróleo? Pero seguimos dependiendo del petróleo porque este cambio no les interesa a quienes controlan la energía en el mundo. Lo mismo pasa con las industria farmacéutica. Venden fármacos y ¿sanar sin fármacos es bueno o malo para la industria farmacéutica? ¡No quieren que sanes sin comprar sus fármacos!. Si puedo sanar sin usar medicamentos, la industria que los produce no gana dinero. El dinero controla la ciencia.

Si pensamos de una manera, vamos en una dirección y si piensamos de otra, vamos hacia otro lado. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor y esa química trae salud a mis células. Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés. Y estas hormonas generan dos consecuencias:

La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo porque si me está persiguiendo un león, necesito toda la energía para poder escaparme y mi organismo apaga todo lo que no sea imprescindible para correr más rápido, así que se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo sabe, pero tenemos que crecer todos los días, porque si no, nos morimos. Cada día cientos de billones de células mueren y tenemos que ir produciendo nuevas. Cada tres días, el sistema digestivo renueva sus células, pero si se interfiere con ese crecimiento, entonces no podemos estar sanos porque estamos perdiendo demasiadas células al día, por eso la quimioterapia hace que se caiga el pelo y crea problemas de digestión, porque mata todas las células, no solo las del cáncer.

La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo aquello que usa energía y el sistema inmunitario usa muchísima energía: cuando estamos enfermos, nos sentimos muy cansados porque nuestra energía la está usando el sistema inmunitario.

Las hormonas del estrés apagan el sistema inmunitario, incluso la medicina usa este efecto en algunas ocasiones. Por ejemplo, si me trasplantaran un corazón, mi sistema inmunitario lo rechazaría. En esos casos, los médicos dan hormonas del estrés y eso impide que funcione el sistema inmunitario. Es claro que cuando lo usamos como un medicamento suprime el sistema inmunitario. Cuando la persona está bajo estrés, afecta de dos maneras a sus sistemas: la primera es que deja de haber crecimiento y la segunda es que se apaga el sistema inmunitario.

De esta forma, virus nocivos pueden atacar fácilmente. Cuando estamos bajo mucho estrés, nos enfermamos. Y si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el sistema inmunitario, proliferan. Es como el catarro: no tenemos que agarrar el virus, ya lo tenemos dentro. Son organismos oportunistas.

La primera razón por la que la medicina de hoy es cuestionable es porque los médicos no saben cómo funcionan las células.

La segunda es que la medicina está basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las señales electromagnéticas. Pero, a principios del siglo XX, apareció la física cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo invisible. Si miramos dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones.

La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania. La medicina dice que quiere cambiar la química del organismo con drogas y la nueva medicina dice que hay que cambiar la energía. Y esta nueva medicina, la cuántica, es mucho más poderosa porque responde primero el campo energético que el físico.

La mente es energía. Cuando pensamos, transmitimos energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Así que esto es peor para las empresas farmacéuticas porque no lo pueden vender. Por tanto, no les interesa una conexión entre la mente y el cuerpo. Pero es cierto que las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo.

Y así es como funcionaba la sanación a nuestros antepasados antes del desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos… pero eso no vende nada y por eso la medicina no quiere ir por ese camino. La medicina lo conoce, pero no habla de ello. Sabe que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la manera de pensar de cada uno. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer. Por tanto, el problema no es tanto el entorno real sino el que tú interpretas. Por eso no funciona la medicina, porque no reconoce la ciencia cuántica. No mira hacia ahí porque el dinero está en otro lado.

El subconciente es millones de veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo. Pero no lo podemos controlar. Solo lo podemos reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los primeros seis años de vida. Eso que aprendimos en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de nuestra vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la programación primera y el entorno en que vivimos en los primeros seis años de vida. Es decir, los niños absorben también nuestras enfermedades o nuestras actitudes negativas y así se “programa” su subconsciente. ¡Qué gran responsabilidad para los padres!

La gente, cuando oye esto, se preocupa, se culpa. Pero no somos culpables si no sabemos que el subconsciente funciona así. No lo sabían nuestros padres, ni nuestros abuelos ni bisabuelos. Ahora bien, cuando lo entendemos, tenemos que cambiar nuestra manera de vivir, porque entonces sí somos responsables. Está demostrado que si un niño adoptado vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer aunque su genética sea diferente. Si nos enseñaron a maltratar al cuerpo con mala información, destruiremos el vehículo del cuerpo, cuyo conductor es la mente. El futuro depara una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal.

Los comportamientos que vienen del subconsciente no los percibimos y pueden estar haciéndonos daño. Quizás nos sentimos enfermos y le echamos la culpa a otra cosa. Al cambiar estos programas erróneos en el subconsciente, podemos recrear toda nuestra vida. Hay varias maneras de hacerlo. Se piensa que cuando la mente consciente registra algo, la subconsciente también filtra esa informacion, pero no es así. La mente consciente es creativa y la subconsciente trata de todos los hábitos. Si le enseñamos al subconsciente algo diferente, se lo enseñamos también a la consciente, pero no al revés. Por ello, la manera de reprogramar es repetir y repetir hasta que se crea un hábito. Si leo un libro de autoayuda, mi mente consciente dice: “Sé todo lo que hay en el libro y lo aplico”, pero la subconsciente no se entera de nada. Entonces, pensamos: “¿Por que sabemos tanto y todavía nuestro cuerpo no funciona?”. Los pensamientos positivos, el conocimiento, solo funcionan el 5% del tiempo, pero el 95% son los hábitos que tengo desde mi niñez. Y esa es la razón por la que los pensamientos positivos no son suficientes. Ayudan, pero no se ven muchos resultados a corto plazo. Todo sigue igual hasta que no cambiamos el subconsciente.

No hay dos personas iguales, desde el punto vista biológico. Si tomo mis celulas y las tralado a otro cuerpo, no soy yo, el sistema inmunitario las rechaza. En las células hay como una especie de antenas en miniatura. Son receptores y algunos son autorreceptores. Tú tienes diferentes autorreceptores a los míos. Pero los receptores reciben las señales del entorno.

Si corto esos receptores, la célula no tiene ninguna identidad, porque no le viene de dentro sino de fuera. Para explicarlo de forma gráfica, diría que nuestro cuerpo es como un televisor: donde las antenas captan y reproducen el programa televisivo. Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea la pantalla, ha muerto el televisor, pero la transmisión sigue. La pregunta que me planteé es: ¿por qué la duplicidad de tener un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si solo existiera el espíritu, ¿a qué sabe el chocolate? Solo con la parte espiritual, ¿cómo vivir una puesta de sol? ¿Qué se siente cuando se está enamorado? Todas esas sensaciones vienen de las células del cuerpo, que puede oler, sentir, tener experiencias. Recoge todo eso, lo transmite al cerebro. Se convierte en vibraciones y lo transmite a la fuente del ser.

Si se muere mi cuerpo, mi fuente de ser y mi espíritu siguen. La lección más importante es que estar vivo es un regalo, una alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará sano.

Fuente: Ecoportal.net

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"El amor no tiene barreras. Salta obstáculos y vallas y traviesa muros para llegar a su destino lleno de esperanza.", Maya Angelou

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